ALFARERÍA

OFICIO NOBLE Y BIZARRO
ENTRE TODOS EL PRIMERO,
PUES EN LAS ARTES DEL BARRO
DIOS FUE EL PRIMER ALFARERO…
Y EL HOMBRE EL PRIMER CACHARRO.


Vamos a explicar otra de las técnicas que usamos para la elaboración artesana de piezas de cerámica, son las hechas con torno de alfarero.

 No sin razón se ha puesto la imagen del alfarero para aplicarla a Dios y esto también lo veremos.

 

Partimos en esta ocasión de barro compacto, arcilla roja o blanca, que antes de usar hemos de amasar, pero antes de iniciar el proceso, el alfarero tiene que saber qué va a hacer.

Ya tiene dentro la forma y el tamaño de lo que será su vasija. Ya tiene una relación con lo que aún no ha iniciado. Así nos habla esta técnica directamente de Dios Padre que “antes que fueras engendrado en el seno materno te conocía”.

Cierto, antes de nacer ya nos tenía dentro de Sí y sabe muy bien la forma que quiere que tengas y el proceso que seguirá. Nos quiere dar la forma de su Hijo amado, el Predilecto, Cristo. La hermana alfarera lo revive muy bien.

Toma una porción de barro más o menos grande según la pieza o piezas que tiene dentro de sí que va a realizar y amasa el barro. Es la primera preparación; ya tiene contacto el alfarero con su vasija. Ya empieza a sentirla diferente, única, concreta. El tacto les compenetra.

Lo siguiente es centrar bien el trozo de barro (técnicamente se llama pella) en el torno. ¡Atención! Esto es muy importante para el proceso. Si el barro no está bien centrado cuesta más trabajarlo o lo más seguro es que no se pueda y haya que volver a intentar centrarlo. También nuestra vida ha de estar centrada para ir creciendo y madurando. Una vida descentrada es difícil que llegue a plenitud. Sigue el contacto directo y total de barro y alfarero. Para centrar el barro el alfarero emplea todo su cuerpo, mientras empieza el movimiento del torno con los pies, los brazos apoyados en el tronco hacen fuerza para centrar la pella. Y casi a la vez empieza a añadir agua mojando continuamente sus manos. Aquí está el agua de la gracia, de los sacramentos, esto permitirá a la mano del alfarero modelar la pieza, irla subiendo, ensanchando, sin parar de dar vueltas al torno y mojando el barro. Parece fácil cuando se ve en la tele un reportaje sobre ello pero… no lo es.

Cuando está al gusto del alfarero tiene que quitarla con presteza del torno y dejar que se seque al aire unas cuantas horas antes de intentar hacer algo más en ella. Es sumamente endeble y se deformaría.


¿Crees que si no está a su gusto puede inmediatamente hacer con ese barro otra pieza? NO, aquí hay un equívoco importante.Ese barro ha recibido mucha agua y no se puede volver a trabajar con él hasta que pase un proceso de secado varios días y después amasarlo de nuevo hasta que tenga la textura apropiada. Para hacer otra pieza hay que utilizar barro nuevo o esperar días. Estamos como el barro en manos del Alfarero, ciertamente pero, ¡ATENCIÓN! Cada proceso es importante concluirlo adecuadamente.


Bueno cuando ya está la pieza un poco seca (en dureza de cuero) tiene que pasar el proceso de retorneado. De nuevo se la centra en el torno y dando vueltas lentamente se la va quitando con paciencia y destreza barro de donde se note más grueso, ya que puede agrietar la pieza el exceso de barro en el secado o estallar en el horno posteriormente. Tiene que estar toda la vasija al mismo grosor por todas las partes.

Este es el momento de modelarla por ejemplo si va a ser una jarra, se da la forma de pico y se añade el asa, o si es un muñeco se le ponen los complementos. Esta obra es una creación exclusiva, puedes hacer otra muy parecida pero no igual exactamente.                                   

                                                         

Además es algo propio, que tu has creado. Te has implicado en dar forma a un barro amorfo. Cuando modelas te impregnas de esa sabiduría que tiene el proceso de la artesanía; una sabiduría que experimenta quien lo practica, es muy difícil de transmitir. Te une al único Creador, entras en una comunión en la que experimentas que todo don viene de Dios.

Bien de nuevo se deja un tiempo de secado al aire. ¿Recuerdas? No tiene que haber nada de humedad antes de pasar por su PRUEBA DE FUEGO.

2ª Cocción 1ª Cocción



Exactamente cuecen igual que las piezas de cerámica de molde y se sigue el proceso de decoración similar. Varían los barnices según la vasija sea para usar o para adorno y se vuelve a cocer. Después de la cocción ya no se puede variar la forma, ni añadir o quitar algo porque ya está consolidado todo, forma una unidad.

                              

 

                                        

 

                                                                       

 Sor Mª Jesús O.P.

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