LOS ENDEMONIADOS DE GERASA.

28 Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino.

29 Y se pusieron a gritar: « ¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo? »
30 Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo.
31 Y le suplicaban los demonios: « Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos. »
32 El les dijo: « Id. » Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas.
33 Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados.
34 Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término. (Mt. 8, 28-34)

Los demonios, espíritus puros, reconocen a Jesús, saben que es el Hijo de Dios. Creen en Él, pero no le aman, esa es la diferencia de nuestro acto de fe: creemos en Jesús y esta fe nos lleva a amarle.

Si nuestra fe no nos lleva a amar más a Dios, a Jesús, es que tiene algo de mal espíritu… Los demonios también creen, por ello, el primer mandamiento no es creer Jesús, sino amarlo por encima de nosotros mismos:”con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas”… Pero diremos: yo soy débil y no puedo amar así. ¿Cómo sabré que amo a Dios? Pues cuando deseo amarlo así, ya estoy amando...

A Daniel, el Señor le llamó “varón de deseos”. Las obras buenas a veces no están en nuestras manos, pero sí los grandes deseos, los sinceros deseos, los más profundos; los buenos deseos, ellos son los que, en principio, nos santifican, porque ellos son también don de Dios, ¡y qué don! “El Señor realiza en nosotros el querer y el obrar, según le parece”. Todo está en su beneplácito...

Volvamos al pueblo de Gerasa y a los porquerizos. Nadie en ese pueblo sufría por la posesión diabólica de esos dos hombres: dos pobres, porque cuando vuelven a su sano juicio, sus conciudadanos no se alegran de su salud, sólo saben entristecerse por sus pérdidas materiales, por sus cerdos…

¿Somos nosotros a veces así?...
“Danos amor Señor, y tu Amor, a los más pobres más”…

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