JESÚS, EN NAZARET, SU PUEBLO

53 Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.

54 Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: « ¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros?
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?
56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto? »
57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: « Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio. »
58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe. (Mt. 13, 53-58)

Jesús, estaría deseando ir al pueblo donde se había criado. Allí estaba su Madre y sus parientes, sus amigos de los 30 años de su vida. Todo le era familiar y entrañable. Aquí también y sobre todo, deseaba derramar su gracia y poder, dejando curados y sanados a todos sus conciudadanos.

Y entró en la Sinagoga de Nazaret en sábado como era la costumbre y se puso en pie solemnemente para hacer la lectura de la Palabra de Dios: Abrió el rollo por el profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido… para curar todo mal…” Y cerrando el libro añadió: “hoy se ha cumplido este escritura que acabáis de oír. Todos los ojos estaban fijos en El y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios”.

Pero la admiración no era adhesión, sino exigencia para que también es su patria hiciera los milagros que habían oído hizo en Cafarnaúm. Y se preguntaban: “¿pero no es éste el hijo de José y su madre María y parientes no están entre nosotros?, ¿de dónde le viene esta sabiduría?, y se escandalizaban de Él”.

Jesús les asegura que ningún profeta es bien recibido en su patria… Esto les exaspera y a empujones le echan de la Sinagoga y le llevan a un precipicio con intención de despeñarlo y después lapidarlo. Este es el castigo al blasfemo por proclamarse el Mesías. Pero Jesús se abrió paso y se alejaba.

Suficiente milagro fue escapar de sus manos y de su agresividad exacerbada.

Cuando un montón de gente siente sus expectativas frustradas, en su furia, son capaces de lo peor, Jesús padeció a manos de los suyos…

Pero no todo Nazaret lo rechazó, sabemos que algunos de sus parientes se adhirieron a Jesús cómo discípulos incondicionales, ¿y qué decir de su Madre, de María la Virgen fiel y otras mujeres que le acompañaron en sus predicaciones y correrías?.

¿Cómo se sintió Jesús ante este frontal rechazo?. Pues su corazón de hombre y Hombre-Dios sufriría, porque “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Y eso que sólo se ha hecho hombre para salvarnos y rescatarnos de nuestro proceder inútil y del pecado y de la muerte.

Señor, entrando de lleno en este Evangelio, queremos acogerte como nuestro Señor y nuestro Dios, no queremos recibirte como lo hicieron tus paisanos y parte de tu familia, queremos que nos envíes tu Espíritu Santo para que nuestra mirada sea de fe y de amor hacia tu bondad y deseo de sanarnos de nuestras dolencias e ignorancias. ¡Ten misericordia de nosotros, te necesitamos en nuestra vida! .

En Nazaret su pueblo 2

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