DOMINGO II DE PASCUA

CICLO B

Primera Lectura: Act. 4, 32-35

                  -   El autor nos quiere mostrar la visión dichosa de la obra del Espíritu Santo en la comunidad del Señor.

(v. 32)       -   El heroico servicio de los fieles, tan fraterno, aparece ahora con más fuerza que en el primer relato: (2, 42-47), que junto con (5, 12-16) forman una triada que presenta la misma imagen. El modismo:un solo corazón y una sola alma” que ha llegado a ser proverbial, tiene su origen al pie de la letra en el texto bíblico. Esta concordia de corazón y de alma encontró su más pura expresión en la renuncia desinteresada a toda propiedad personal, cuando la necesidad del prójimo lo reclamaba. Era un comienzo voluntario (2, 44s) que no estaba prescrito por ninguna ley ni se exigía por coacción alguna, era un amor fraterno suscitado por la experiencia de la salvación y el ejemplo de Cristo. En las palabras de Pedro a Ananías (5, 4) vemos claramente que todos eran libres para hacer con su propiedad lo que quisieran. Aunque también se dice que:nadie consideraba propio nada de lo que poseía, sino que todo lo tenían en común” Seguía existiendo el derecho de la propiedad privada, pero más fuerte que todas las leyes era la voluntad de renunciar a este derecho. Y esta renuncia fluía de estar impresionado por el altísimo bien de la fe y de la esperanza en el Señor.

(v. 33)       -   Lo que interiormente les movía a entregar lo que poseían y vender tierras y casas era la Resurrección de Jesús, que es el tema fundamental de la proclamación apostólica. Los Hechos, no se cansan de hablar de ella. Es impresionante la fe viva de los primeros días. ¿Somos capaces nosotros de sumergirnos en esta fe?... Fue una impresión emotiva en los apóstoles la resurrección de Jesús, que como testigos les hace comparecer ante los hombres y Dios corrobora este testimonio con señales y prodigios. Era como una nueva mañana de la creación donde los valores externos palidecieron y del conocimiento de la actualidad del Señor creció el amor dispuesto a la renuncia para dedicarse al servicio del prójimo:Abundante gracia había en todos ellos ygozaban todos ellos de gran estimación (2, 47) (5, 13) y esta estima del pueblo era obra eficaz de la gracia y del Señor glorificado.

Segunda Lectura: I Jn. 5, 1-6

1 Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él.

2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos.

3 Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados,

4 pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.

5 Pues, ¿quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

6 Este es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo; no solamente en el agua, sino en el agua y en la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la Verdad.

                  -   Tenemos aquí la tercera vinculación entre los temasAMOR YFE” en Cristo (2, 12-14; 4, 14s). En (5, 4) se carga sobre la fe el acento más vigoroso que vemos en toda la carta.

(V. 1)        -Quien cree...”, la fe asociada al amor. Dos cláusulas que comienzan porquien: la primera de lo que es el cristiano:ha nacido de Dios y la segunda, de lo que hace:quien ama, es decir, ama al hermano que ha nacido también de Dios. Quien cree que Jesús esel Ungido (con el Esp. Santo) es alguien que ama al Padre porqueconoce al amor personal (4, 16a) y este amor es una mentira si no conduce a amar a los que han nacido de él. Se pone en paralelo la fe en Cristo y el amor a Dios.

(V. 2)        -   La razón que nos da a conocer la autenticidad del amor a los hermanos (no brota del amor propio y no se presta a engaño), es un amor a Dios que esté dispuesto y pronto para la obediencia activa, igual que la entrega que Cristo hizo con su vida.

(V. 3)        -   El amor de Dios (el nuestro a Dios y el de Dios a nosotros) no consiste en afectos y emociones, sino en el cumplimiento activo del mandamiento. Y los mandamientos de Diosno son pesados porquetodo el que ha nacido de Dios vence al mundo, tiene elgermen de Dios como la fuerza del amor que vence almundo, es decir, espacio en que reina elMaligno”, que está determinado por la concupiscencia que se aferra convulsamente al yo.

(V. 4-5)     -   Esta fe que es la victoria sobre el mundo, es la fe en Jesús como el Hijo de Dios, pero no sólo es lavictoria de Cristo conseguida en la Pascua, sino que la fe es ya la victoria misma (4, 16a). La fe es el conocimiento del amor, del amor personal de Dios mismo, es la fe en el amor. Esta fe está producida por el Espíritu comogermen” de Dios y es lo que hace que el amor siga fluyendo victoriosamente hacia elmundo”. Este mundo es la tiniebla de la falta de amor, del odio.

(V. 6)        -   Jesúsviene por agua y sangre. El nos revela y da graciosamente el amor de Dios por elagua, con la revelación del Espíritu y por lasangre con amor hasta la muerte y con la fuerza de este amor que se entrega. Jesús nos trae revelación y expiación por tanto. Y el Espíritu da testimonio porque es la ALETHEIA, la verdad, la realidad divina que se revela, el Espíritu del amor.

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