DOMINGO V (T. Ordinario)

-JESUS ES EL QUE CURA LOS CORAZONES QUEBRANTADOS-

Job 7, 1-4.6-7

1 ¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra?

¿no son jornadas de mercenario sus jornadas?

2 Como esclavo que suspira por la sombra,

o como jornalero que espera su salario,

3 así meses de desencanto son mi herencia,

y mi suerte noches de dolor.

4 Al acostarme, digo: « ¿Cuándo llegará el día? »

Al levantarme: « ¿Cuándo será de noche? »,

y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.

6 Mis días han sido más raudos que la lanzadera,

han desaparecido al acabarse el hilo.

7 Recuerda que mi vida es un soplo,

que mis ojos no volverán a ver la dicha.

(v. 1-4)     -  El sabio, escritor inspirado del libro de Job, monologa en este personaje que no ve más que la sombra de la condición humana universal: un servicio militar (v. 1), un trabajo de jornalero (el mercenario pagado por jornada Dt. 24, 15; Mt. 20, 8; se fatiga por los otros de la mañana a la noche. Igualmente que el esclavo (Lv. 25, 39-40), esclavitud sin horizonte. La vida entera es corta y frágil, tendida noche sin verdadero amanecer. Tomar conciencia de la propia condición es saludable punto de partida. En la opaca profundidad, Job se percata de un ojo que lo ve (v. 8). Cuando pase del monólogo al diálogo, la noche se tornará día.

(V. 6-7)     -  (v7) Job solidario de la humanidad que sufre, resignado a morir, esboza una oración para pedir a Dios unos instantes de paz antes de su muerte (Sal. 78, 39; Sal. 89, 48).

I Cor. 9, 16-19.22-23

16 Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!

17 Si lo hiciera por propia iniciativa, ciertamente tendría derecho a una recompensa. Mas si lo hago forzado, es una misión que se me ha confiado.

18 Ahora bien, ¿cuál es mi recompensa? Predicar el Evangelio entregándolo gratuitamente, renunciando al derecho que me confiere el Evangelio.

19 Efectivamente, siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda.

22 Me he hecho débil con los débiles para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos.

23 Y todo esto lo hago por el Evangelio para ser partícipe del mismo.

(v. 16-18) -  El anuncio del evangelio no puede ser nunca profesión retribuida, sino una aventura que se asume a consecuencia de una irrupción de Dios en la conciencia del evangelizador. Pablo renuncia a susderechos de Apóstol en pro de la caridad. Le es penoso exponer a la luz del día sus derechos como apóstol y ahora su conducta y sus motivos. Su orgullo no soportará que el apóstol de una comunidad tan rica no haya sido cuidado y mimado por ella. Pablo se acalora e interrumpe la frase aún escribiendo:Prefiero morir antes que .... Su conducta es una excepción (9, 12), pero además hay otro motivo más personal: anunciar el evangelio como los demás es poco para él que antaño quiso destruir la Iglesia. Se siente obligado, hipotecado al Señor en forma desmedida:necesidad pero con plena libertad y de todo corazón, no puede hacer otra cosa sino entregarse totalmente a la tarea de evangelizar (libertad y necesidad en las relaciones con Dios están en íntima conexión). Pablo conoce el amor de Cristo y necesita entregarse a Él en todo: en el mismo Cristo, el amor al Padre le lleva, le aboca a la obediencia plena. “¡Ay de mí!,pobre de mí, si no anunciara el Evangelio, se sentiría desgarrado en sí mismo. Concepto que se desborda a sí mismo como el amor: sin medida.

(v. 19)       - ¿Cuál es entonces mi paga? (paga y gloria no se entendían entonces como ahora. No es algo extrínseco, sino el testimonio de la buena conciencia). Para Pablo el anunciar el Evangelio no le merece ufanarse. La recompensa que espera Pablo, es el mismo Dios, pero sin cálculos.

                  -  En su conducta práctica defiende la libertad que da el Evangelio frente a las interpretaciones de los que se consideraban fuertes: libre de todos, esclavo de todos, ésta es su norma de vida (Mc. 10, 43), sólo así esperaganar muchos para Cristo (Lc. 19, 11-27), entrejudíos ypaganos por igual. El Evangelio de Cristo es para todos y no se ciñe a la legislación mosaica, no quiere hacer de los paganos judíos. Este es su programa misional y Pablo se sabe emplazado por una ley invisible que le acucia: la ley de Cristo.

(v. 22-23) -Los débiles están, por tanto, entre los judíos y entre los paganos.Todo para todos expresión  osada del Apóstol, hasta los débiles tienen un puesto en el Reino de Dios, aquí primero en la Iglesia, pero sabe Pablo que de hecho sólo salvaráa algunos a toda costa porquemuchos son los llamados y pocos los escogidos, pero el Concilio Vaticano II ha expresado esta ley universal:el sacramento de la salvación para la humanidad. Y como síntesis resume:Todo esto lo hago por el Evangelio, pero ahora no habla de los demás sino de sí mismopara tener parte en él”, administrar y recibir no se da por separado, son cosas permutables: solidaridad íntima y última de todos en la Iglesia. La propia elección es presupuesto del servicio a los hermanos.

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